Se nos ha escondido el amor…

Se nos ha escondido el amor…

Por: Lizbeth Escárcega

Maestra en Psicoterapia Corporal, Psicóloga Social, Especialista en manejo de Crisis

El amor se ha escapado de nuestra vista, por no reconocerlo entre el ruido y la multitud. Por no apreciarlo y elegirlo, por darlo por sentado, por ser incapaces de humildemente pedirle que se quede.

Alguien dijo que lo vio disfrazado de necesidad, de mendigo;  maquillado de “no me dejes” por falta de resguardo y límites. Otros corren el rumor, que el AMOR ha sido secuestrado, asfixiado por la emoción momentánea y suplantado por un shot de adrenalina.

Tal vez se perdió en el abismo del “no soy suficiente”, entre la producción en masa de máscaras de complacencia y búsqueda de aceptación. En la perfección, la razón, la idealización y la intolerancia, en la evitación del dolor… ¡SE NOS HA EXTRAVIADO EN EL OTRO!

Se ha perdido jugando a las escondidas. Aprovechó un descuido para huir de la injusticia, el rechazo, la humillación y el abandono provocado por nuestros bullies infantiles, esos en los que nos convirtieron las heridas abiertas de nuestra niñez.

¿Quién lo diría? Hacemos como que amamos, pretendemos que el amor está presente cuando en realidad llevamos una eternidad congelados por su “ausencia” y sin valor para tomar el riesgo de ir tras él.

En las relaciones de pareja se le ha visto temeroso,  arrinconado entre la supervivencia y las facturas por pagar. Debajo de la competencia, las responsabilidades no pedidas y la culpa. Paradójicamente, el amor se ha resguardado en el calcetín extraviado de algún ciclo de lavado, en una aventura secreta que emprendió con la costumbre.

El amor es un gran ilusionista, nunca escapó por la ventana tras la salida del dinero por la puerta… se quedó por voluntad y en silencio de la mano de lo indispensable.

Hemos sido tan tontos, tan ciegos, tan crueles, tan soberbios y tan cobardes que nos hemos conformado con una imagen distorsionada del amor…nos hemos convertido en adolescentes perezosos, sin coraje, sin madurez para comprometernos con él y sin humanidad para DEJAR IR por él.

Tal vez por eso se muestre sin reparo DE LA MANO DE LA ESPERANZA en las salas y pasillos de los hospitales, en el dolor de un nacimiento, en el tránsito de la enfermedad, en el umbral de la muerte…en todos aquellos momentos de honestidad brutal que nos obligan a buscarlo, que nos aclaran la vista y abren el corazón.

Porque el amor no sabe de mentiras, de verdades a medias, de celos y traiciones, de estratagemas de seducción, de violencia y de relaciones triangulares. El amor no juega al ajedrez, salta del tablero ante el asedio narcisista que sacrifica a una reina, para poder ganar la partida.

¿Por qué se nos esconde y es tan desafiante reconocerlo en lo improbable? en una discusión, en el aburrimiento, en la distancia, en la amargura de un deseo frustrado, en la imperfección, en la precariedad, en lo disonante…EN NOSOTROS MISMOS.

El AMOR se paralizó ante nuestro terror de vernos y reconocernos sin Photoshop en el espejo, antes de las cirugías, de las dietas, del gimnasio, del viagra, del coach y del ortodoncista…se quedó petrificado cuando pasamos de largo y lo dejamos con la palabra en la boca susurrándonos: “no busques más, estoy aquí”.

¡Detente y mírate! Desnúdate, recorre tu propia imagen, revisa tus cicatrices, tus imperfecciones y respira con profundidad. Quédate ahí, reconociendo el dolor, el rechazo y el vacío. No cedas ante el impulso de salir corriendo a buscar quien lama tus heridas, quien te ayude a disfrazar tus inseguridades, quien alumbre tu oscuridad. Permanece inmóvil en la penumbra… tan sólo SINTIENDO. Rinde a la autocrítica, calla comprensivamente la voz internalizada de tu inseguridad, repite en voz alta “YO SOY SUFICIENTE”…y llora…

…llora

Así, por arte de magia el amor se manifiesta en ti y para ti, deja de ser fondo para convertirse en figura. Su presencia se revela en cada lágrima que ajusta dulcemente tus dioptrías…entonces de pronto ¡AMAS INDISCRIMINADAMENTE! Entre risas y sollozos por fin te conectas contigo y con el anhelo irrefrenable de compartir TU AMOR con los otros,  tomando riesgos, intentándolo las veces que sea necesario… y entonces perdonas, TE PERDONAS… te hincas rendido a la conexión, humilde, en plenitud por haber encontrado tu verdad: TU AMOR SIN MIEDO.

There are no comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart

No hay productos en el carrito.